| Articulo
escrito por Patoy- Contacta Patoy
Para
hablar sobre la mujer y sus pasiones se tiene
que tocar la antropología y la historia
de las religiones. Tomamos entonces a las tres
mariposas negras:
La
Prostituta
La Bruja
La Histérica
La prostituta.
El primer invento más importante y trascendental
del hombre (por no decir horripilante) son las
guerras. Los ganadores descubren a la larga que
no es bueno matar a los vecinos, si no más
bien utilizarlos para sus propósitos, así
nace la esclavitud. Nace la oportunidad de usar
a otros para sus “goces”.
Es
claro, la “Puta” es nacida de la esclavitud”,
eso es la prostitución.
De
día el esclavo trabaja y de noche se contonea,
se convierte su mundo en fiestas clandestinas,
orgías. Esas fiestas, eran fiestas religiosas,
eran adoradores de Dioses, alababan a Dionisio,
no a Baccho, por el Bacardí.. jaja.
Hay dos dimensiones aquí:
La
ley del trabajo
La ley de la fiesta, la pasión – Legislada
por la religión.
Pero todo cambia con el Judeo-Cristianismo; se
juzga y se condenan las orgías; el cuerpo
deviene del pecado, el pecador es condenado, señalado;
y el señalamiento total de esta vida animal
es “La prostituta”, la mujer.
Las prostitutas no eran llamadas como tal en un
principio, eran como más que doncellas,
eran medio hechiceras, medio reinas, fascinantes,
hermosas. Después del Judeo Cristianismo
se dejó su perfil mágico por uno
degradado. La que antes se engalanaba, la que
se presentaba ante el brillo de su deseo, la belleza
de su deseo, la belleza del deseo mismo, ahora
era nada, una aborrecida persona, solo por sentirse
bella, por respetar sus pasiones, se le señala,
se le condena, solo por seguir “su deseo”.
Después de esta figura que era considerada
hechicera, fascinante se desarrolla:
La Bruja:
A partir del siglo XV, las mujeres son perseguidas,
señaladas y castigadas. Cuando antes las
brujas eran sabias, magas, amigas del pueblo,
realmente aceptadas, vemos como cambia todo, a
las brujas entonces se les víncula con
satánas; ya que el siglo XV es cuando empieza
el renacimiento, y comienza el pensamiento mágico
basado en la religión, de hecho los medios
magos y alquimistas se hacen notar, pero haste
se cambian a la filosofía, como ejemplo
está Piccolo de la Birandola, Sene do Agrippa
y su perro negro, etc. Los filósofos necesitan
decir que hay una magia negra que se acaba con
una magia blanca, y así, son socialmente
aceptados y dentro de sus filosofías hablan
de la magia, una magia blanca. Pero las brujas,
ellas siempre son de la magia negra, ellas son
de Satanás.
Las brujas pueden saber muchas cosas, porque eran
las sabias, pero tristemente no defendieron ante
la epistemología que el saber que poseían,
era un saber bueno, era difícil defenderse
ante las fuertes palabras del EXODO, Versículo
22, que dicen: “A la hechicera no hay que dejarla
con vida..”
Entonces
las pobres brujas pasan de ser curanderas sabias
a hechiceras que deben morir, y todo por la creación
del Malleus Malleficarum, en el cual se habla
de un pacto “carnal” con el demonio, porque ejercen
una sexualidad “supuestamente depravada”, sin
límite.
En
el mismo Malleus Malleficarum dice: “Concluyamos
pues todas estás cosas de la brujería,
en ella hay tres cosas insaciables:
El
infierno
El fuego que nunca dice bastante, y
Las vulvas insaciables de las brujas. “
Esto es referido meramente a la “experiencia sexual”;
pero para la Iglesia, el diablo esta en las mujeres
brujas, ese diablo que aparece como enemigo de
la Iglesia y que eclesiásticamente no tiene
cuerpo y tiene que poseer uno para estar entre
nosotros, entonces aquel diablo tiene que hacer
un pacto sexual con la bruja y dentro de ella
hacer caer a los hombres, poseer al hombre por
un intermedio, por lo tanto se decía que
esto provocaba que los maridos fueran infieles.
Ayyyy, no era culpa de los pobres maridos, era
culpa del demonio en esas brujas que tienen pacto
con el diablo. No eran seducidos, eran medio poseidos
por esa bruja (ajá, sarcasmo de nuevo).
Y entonces, si la bruja es el aposento carnal
del demonio, ¿dónde se le va a atacar?,
por supuesto, en la bruja, reduciéndola
a ser una mujer inflamada hasta las cenizas. Las
quemaban, tenían que deshacer ese cuerpo
poseído.
La bruja y la prostituta terminan siendo el amigo
compartido, estaban habitadas de la infección
de la sexualidad, aposento del mal y del desenfreno
total.
La Histérica:
Después viene la ciencia por el siglo XVII
y XVIII, divide, diseca y nombra el cuerpo de
la mujer.
Uno de los primeros descubrimientos más
asombrosos se dio en 1492, se descubre la tierra
como redonda por Cristóbal Colón,
y así el rostro de la tierra queda definitivo;
pero otro Colón descubre otro continente,
éste Colón se llama Mateo, y descubrió
un continente de carne y humedades, descubre el
“amor veneris”, el Clítoris. Hasta el siglo
XVI nadie había descubierto este extraño
montículo, y así cambia la perspectiva
de la mujer. Se abren nuevos continentes, pero
el pobre Mateo Colón por tal descubrimiento
es acusado de herejía, blasfemia y satanismo;
¡¡pues como no!!, si anda descubriendo
tremenda cochinada!!! Jajaja, el placer es una
cosa satanica!!! ¿Cómo va a gozar
la mujer?? ¿Cómo va a permitir esto
la Iglesia??? (Sarcasmo).
Hablemos de Mateo, tiene una simpática,
por no decir graciosa, historia; como le sucede
a algunos hombres, se enamoró, pero de
la chica que se enamoró era una de difícil
acceso porque era una prostituta, y no cualquiera,
era la más hermosa de Venecia y solo era
para los grandes hombres, me refiero a grandes
no de pene, ni de tamaño, si no de alcancía.
Como Mateo era un investigador, lo que empieza
a hacer Mateo es una “bebida del amor” para ver
si así enamoraba a su querida prostituta,
pero como en toda investigación de campo
tiene que probarla, experimentar a ver si funciona,
como no era el hombre “grande de alcancía”,
donde practicaba era con las prostitutas más
baratas. Algunas prostitutas vomitaban, escupían
espuma, algunas se enamoraban (pues cómo
no, si normalmente pedía las prostitutas
chimuelas, ¿para qué? Quién
sabe.. jaja).
Después una mujer llamada Inés de
Torremolinos cae enferma y Mateo es llamado para
curarla, pues ya era bien conocido entre la gente
por ser un inventor de bebidas medicinales o que
ayudaban, así que llega con Inés
en compañía de su vasallo Bertino,
y le pide a su ayudante que le baje las bragas
a Inés, cuando se las baja Bertino da tremendo
grito “ Es un hombreee!!!”, así que Mateo
se pone a checar qué es lo que había
ahí, toca ese montículo, y como
que Inés de Torremolinos hace un arco y
grita, y no saben si le sacaba el diablo o se
lo metía…. y otra vez como que Inés
de Torremolinos hace un arco y grita, y no saben
si le sacaba el diablo o se lo metía….
y otra vez Inés de Torremolinos hace un
arco y grita y no saben si le sacaba el diablo
o se lo metía, y otra vez… jajaja.
Después del asunto de Inés de Torremolinos,
y de haberla curado de todo menos de lo que tenía,
se pone a investigar Mateo con 100 muertas y 70
vivas (entre ellas Inés que ya no quería
dejar el experimento jaja). Propone entonces una
hipótesis de que la mujer se guía
por un montículo, una parte carnal que
era biológica sexual, y después
dice: “Las mujeres no tienen alma “
Por curioso que parezca es juzgado por el santo
oficio como mencionaba, pero después de
tiempo la Iglesia retoma sus estudios y dicen
“Lo que dice el hombre es divino y lo que la mujer
diga es “carnal”, porque no tiene alma”.
Así termina la historia de Mateo y el Clítoris,
y comienza la Historia de la Relación orgasmo
femenino y procreación. En esta historia
están dos personajes importantes, Galeno
y Aristóteles, ellos parten de que “El
calor es el motor de la naturaleza”, como el hombre
tiene más calor, entonces el hombre está
más arriba de la escala evolutiva, “El
calor es el instrumento perfecto de la naturaleza”.
Ellos, con la concepción del clítoris,
se dicen “ es un pene pequeño” y la matriz
“es el gran escroto”, y hacen una conjetura: “
Para que haya un embarazo se tiene que mezclar
el semen del hombre con el de la mujer, por lo
tanto la dimensión calorífica de
los dos da el embarazo”, aclaro que ellos concebían
como semen a la catamenia o menstruación
de la mujer. Y Aristóteles además
agrega que “Los hombres son las causas eficientes
que transmiten lo espiritual” por lo tanto a la
mujer le adjudica “la causa material”. El semen
del hombre era contrario al de la mujer, siguiendo
estos pensamientos, el semen del hombre era un
“halo”, una fuerza, luz, espíritu.
Vemos entonces que para el siglo XIII se discute
el orgasmo, pero a finales del siglo XVI Y XVII
se desacrédita lo del orgasmo, diciendo
que ni la menstruación ni nada afecta lo
del embarazo.
Ya la ciencia del siglo XIX, es otra cosa, esta
ciencia se aboca a hacer investigaciones sobre
fecundidad. El silencio regresa de nuevo a los
sectores mientras tanto, pero no le importa a
la ciencia lo que se habla de religión
y retoma a “Mateo Colón”, porque se dan
cuenta de que “a la mujer se le explica a través
de lo biológico”, quitando entonces lo
que dice del alma, lo cambian diciendo: “ a la
mujer se le entiende como cuerpo biológico”.
Para el siglo XX, quién voltea toda la
tortilla pensando de otro modo del cuerpo de la
mujer es el psicoanálisis con el señor
Freud que encontro que el cuerpo de la mujer hablaba.,
Freud
al trabajar en un hospital vio que habian muchos
casos de señoras a las que llamaba histéricas,
porque llegaban al hospital en causas muy extrañas,
con anorgasmias, vaginismos, paralisis de brazos,
etc.. (Propongo los nombres de los problemas,
para ahorrar explicaciones). Y entonces Freud
dijo “Señores, el cuerpo de la mujer habla
de su síntoma, su cuerpo habla de enigmas
que no contestamos, enigmas que tienen que ver
con su sexualidad”.
La sexualidad en el psicoanálisis no tiene
que ver con órganos, es más bien
el modo de encontrarse en un vínculo con
otro sexo. La sexualidad humana se constituye
a partir de relaciones, a partir de instintos.
El
sexo biológico tiene que ver con lo químico,
natural; se le toma como el “lumus” que proviene
de la tierra, raíz, un tallo que se abre
ante el aire que está ahí. Entonces
el sexo es la raíz, el tallo es el erotismo,
y la flor es el amor que se abre. Es como la poesía
que surge cuando encontramos un amor.
El complejo de Edipo, tiene que ver entonces con
“lo social” con la otredad, pero en simples palabras,
al complejo de Edipo se le puede resumir que es
un espacio social en donde el humano se transmite
en las dimensiones sociales entre el deseo y la
ley.
Ya
sabemos lo que explican socialmente de éste
complejo de Edipo, es más que nada para
incluir al niño o niña (Complejo
de Electra) a las leyes sociales. Aquí
se plantea que es diferente este complejo en el
niño que en la niña ante sus deseos
sexuales: “Tu niño no desees a tu madre,
Tú madre no desees a tu hijo”, es solo
la “Ley de prohibición del incesto”, solo
prohibirle a la madre tener relaciones con su
hijo y viceversa; pero entonces, el niño
se identificará con el padre, pues tienen
lo mismo, tienen su pene; y ¿qué
pasa con la niña? Pues ella tiene derecho
a querer lo que todos quieren pero se le dice
“uno así no, a lo mejor podrás tener
unos parecidos”, entonces la niña se le
tiene que identificar con la madre, con la mujer
que esta en falta de pene, y como tampoco con
el papá se puede, se dice entonces que
tendrá envidia del pene. Este es el caso
de las mujeres, la madre no aparece como el ideal
completo y pasa más por una pregunta que
le hace a su madre: “Mamá ¿qué
es ser mujer?”, y tal vez otra ¿Cómo
ama una mujer?, y no le llena la respuesta, entonces
se la pasan preguntandole a otras mujeres, y es
que la mujeres siempre cuestionan.
Creo que aquí habría que verlo de
otro modo; si la ley de prohibición de
incesto del falo está así, pero
si se toma al falo como elemento veremos que la
cultura es la qué está en falta,
porque en la mujer no se constituye “un elemento
de la mujer”. Quien está en falta es la
cultura porque no le da a la mujer un significante
que la represente; y es que la sexualidad de los
hombres y el de las mujeres no es igual, hay que
reconocer entonces que en el campo de la sexualidad
hay 2 goces:
El
goce Fálico
Otro (así nadamás a falta de representación
significante femenino, porque no es vulvíco,
es diferente.)
Todo ser humano por ser hablante le da nombre
a todo, y especifica leyes, y discute, dialoga
con otros y sobre todo defiende sus ideales y
pensamientos. Entonces el goce fálico fue
hablado del lado de los hombres, es meramente
de su órgano porque es lo que nombran “la
presencia y significante del hombre”; y esto plantea
que la modalidad de vivir el erotismo debe seguir
una premisa: “Tener es poder”, entonces “quién
no la tenga, no gozará”; esas son las estampas
falocratitas, la tenencia, una insignia de poder;
tiene que existir la evidencia de la tenencia.
De ahí surge el desprecio ante aquellas
que no tienen.
Si
nos vamos al psicoanálisis, esto lleva
a las costas de la “masturbación”, y lo
que dice Lacan (tremendo psicoanalista) respecto
a la masturbación se resume en su frase
célebre:”El goce del idiota”. Si gozar
es gozar del órgano, entonces todo encuentro
sexual es con el pene. Ahhh, pero esto solo sería
el tiempo de la falocracia, ¿cuánto
dura una falocracia? La erección dura de
7 a 9 minutos, y eso que tiene que pasar por todas
las fases de la sexualidad, pero cuando está
más fálico y crecido que nunca ¡!solo
dura de 7 a 9 minutos!!!, ya después de
los nueve minutos empiezan las vergüenzas,
se convierte su imponente estructura en un MOCO
DE GUAJOLOTE, o en un “trapito” como diría
Lacan.
Evidentemente la sexualidad del goce fálico
va con el imperialismo de lo fálico; pero
existe otro goce que hospeda a las mujeres, un
goce que no necesita insignia, es un goce no sometido
a prisas mecánicas, un goce que no está
sometido a la temporalidad fálica, un goce
que no tranza con las legalidades del fluido;
éste goce busca más la expansión
que la reducción pues su territorio es
extenso, de la boca abierta, esta en el infinito
abismo del ombligo sudado. Se trata de “el país
de las superficies y las honduras”, es en todo
el cuerpo, hacía las costas del infinito
humano. Y es que en las mujeres no es penetrar,
es tocar, la mujer convoca a la caricia a diferencia
de la penetración; exige otro escenario,
posee otro principio. La caricia es el masaje,
la ternura encendida, el tocar más allá.
Aquí se habla entonces de el Vértigo
de la sexualidad de las mujeres, porque las mujeres
no aceptan más que se les ame divinamente;
pedirle a un hombre que sea dios es tocar el vértigo
y el absoluto, esa divinidad se las otorga la
mujer. En el vértigo no hay ley que les
diga como ser, y no existe ley porque esa ley
no estaría de acuerdo, recordemos que de
hablar con el cuerpo en su ausencia se tachaban
a las histéricas, ¿porqué?
Porque no existe “la mujer”, existen “las mujeres”
y así hay un lugar de desfallecencia, pero
¡¡Las mujeres están guiadas
a hacer su propia sexualidad!!, pero tristemente
eso no es fácil, aunque ya se haya acabado
la quema de brujas.
La sexualidad es erotismo, este es relacional,
víncula al deseo y a la ley del goce. Esta
explicitación de los dos goces tiene resonancia
en lo social y en lo político; ¿Cuánto
tiempo se ha querido imponer el goce fálico
de estar en el mundo?, Demasiado!!!, al goce fálico
se le presentó como el único modo.
Pero
en las mujeres, hay exceso, somos excesivas, hay
algo más, aman excesivamente. El goce que
se dice es ya de lenguaje y sentir, es un modo
radical del saber; y el goce fálico es
un modo de sobornar el deseo.
¡¡¡No es cierto que las mujeres
tienen envidia del pene!!! Y la envidia aquí
sería de ellos, envidia de la procreación,
es más que procreación, es una “creación
radical” con nuestro cuerpo y por nuestro cuerpo.
Los hombres inventaron el lenguaje para intentar
asemejar la procreación del ser humano,
lo triste es que las dimensiones del lenguaje
no son tomados por la mujer para defenderse y
nos topamos con las histéricas en su momento,
hablan de un dolor de lo que se ha generado en
otros siglos.
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