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Los
duendes son seres sobrenaturales, sin alma y de
estatura menuda variable entre los 30 cm y el
metro de altura. Tienen una actitud generalmente
benévola con los seres humanos, para los
que realizan trabajos domésticos o en los
campos a cambio de un poco de comida. La mayoría
de los duendes habitan en el bosque, teniendo
como vivienda el interior de algún árbol
o, incluso, en el subsuelo de la tierra, dentro
de algún habitáculo o cavidad.
Sus costumbres son nocturnas y poseen un carácter
extremadamente susceptible que les conduce a adoptar
actitudes despectivas u hostiles contra los hombres
que les ofenden.
Tienen habilidades tales como mimetizarse, hacerse
invisibles, pasar por el ojo de la cerradura,
imitar los sonidos de los animales y hacerse sentir,
tocando a un ser humano con sus manos, produciéndole
un escalofrío
La naturaleza de los duendes se reparte entre
la del hombre y la del ángel, en partes
iguales, por ello pueden moldear sus cuerpos a
su antojo. Están bien provistos de poderes
y talismanes para poder hacer toda clase de conjuros
En la mitología de cada región se
les ha dado nombres muy distintos según
el idioma, la religión o el folklore, pero
generalmente se les conoce por formar parte de
los seres elementales. Algunos pueden llegar a
vivir hasta 500 años.
Los
duendes suelen ser traviesos, bromistas y descarados;
casi siempre están de buen humor, aunque
existen duendes de naturaleza malvada capaces
de torturar incansablemente a un hombre.
Existen varias clases de duendes, entre ellos
podemos encontrar a los gnomos, que actúan
como guardianes de la naturaleza a la que protegen
poniendo a los seres humanos obstáculos
aparentemente naturales.
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